Xochimilco es tierra de fiestas y tradiciones, pero la más relevante es la del Niñopa o Niñopan, el Niño peregrino de los barrios.

El ciclo festivo del Niñopa comienza el 2 de febrero, día de la Candelaria; cuando se consagra al Niño Dios de cada hogar, se hace el cambio de mayordomía en la Catedral principal de Xochimilco y se bendicen las semillas para tener una buena cosecha, pues el culto del Niñopa está asociado al ciclo agrícola. 

Simbólicamente, las semillas deben crecer y germinar por ser un principio de vida. También se bendicen las velas, para encenderlas en casos de enfermedad o fallecimiento, siguiendo la concepción dualista de la vida y la muerte de nuestros antepasados prehispánicos.

Una vez terminada la misa de la Candelaria, el obispo toma al Niñopa de brazos de los mayordomos salientes y lo entrega a los nuevos.

Este es el único día en que el Niñopa participa en las celebraciones oficiales de la Iglesia, pues su culto es una expresión de religiosidad popular y por ello no reside en la catedral, sino en el hogar de una familia.

La música que está contemplada para la festividad del Niñopa muestra el sincretismo de nuestra cultura: los chinelos representan a los moros, la banda de viento, a lo propiamente rural, los mariachis, a lo urbano y la estudiantina, a lo español. 

La fiesta del Niñopa es una expresión de abundancia, donde estallan cohetes y se ofrece lo mismo el mole que los mixiotes y los deliciosos y tradicionales tamales de tomate verde y frijol, mientras el Niñopa se alimenta con la abundancia de flores y agua. Por eso es importante la misión de los mayordomos, pues cuando alimentan al Niño, cuidan la vida de Dios.

¿Quién esculpió la figura del Niñopa?

Se sabe que fue esculpido en palo de colorín por un artesano indígena en el siglo XVI. Fue diseñado para sentarse y acostarse; con una mano en actitud de bendición, tiene ojos de cristal, café claros y pequeños pero profundos, con pestañas de un negro intenso. 

Los ojos dan sensación de tristeza pues se encuentran rasgados y ligeramente extendidos hacia abajo. La nariz y las orejas son pequeñas y mal definidas en detalle y sólo muestran un único surco que simula el pabellón de entrada al canal auditivo. Pero la boca es excepcional: pequeña y entreabierta, el labio superior es de color rojo, más intenso que el interior.

El Niñopa pasa las últimas horas en el predio marcado con el número 45 de la calle Benito Juárez en el Barrio La Asunción, de donde saldrá en brazos el próximo miércoles con destino a la Catedral principal de la alcaldía Xochimilco, donde luego de la misa y las festividades será entregado a los nuevos mayordomos.

 

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