CIUDAD DE MÉXICO.

Los divos de la ópera no sólo cantan en el escenario, sino también en la regadera, mientras cocinan o juegan. Son divertidos, sencillos y extrañan a su público. Algunos coinciden en que Luis Miguel es el mejor cantante pop vivo. Y, tras la pausa obligada por la pandemia, revaloraron la necesidad de dejar descansar su voz a pesar del ritmo “frenético” de la ópera.

Este lado humano e íntimo de los cantantes y otros profesionales del bel canto, como directores, escenógrafos y maestros, queda de manifiesto en el libro Hablemos de ópera (Turner) de Gerardo Kleinburg, que reúne 20 charlas realizadas de manera virtual a partir de marzo de 2020, seleccionadas de un universo más grande.

“La pandemia nos obligó a hablar de ópera en vez de asistir a ella”, dice Kleinburg, quien les preguntó cómo ven su carrera, cuál consideran que es su contribución al género, cómo es su vida cotidiana o cuáles son sus gustos respecto a la ópera.

Así, las conversaciones del promotor artístico y crítico musical dejan entrar al lector a la casa y a la intimidad de artistas de la talla de Rolando Villazón, Ramón Vargas, Plácido Domingo, Ainhoa Arteta, Javier Camarena, Francisco Araiza, María Katzarava, Verónica Villarroel y Enrique Diemecke, entre otras personalidades.

“Les pregunté que si cantaban porque estaban varados por la pandemia. Platicaban qué cantaban y en dónde. Y descubrí que a los cantantes sí les gusta cantar. Ese juego mostró que ven al canto como una expresión personal, no como un trabajo o como un performance, sino como un acto humano”, comenta Kleinburg en entrevista con Excélsior.

“Descubrí que estas grandes figuras eran señoras y señores encerrados en su casa, con miedo, inseguros, preocupados, aburridos. Te das cuenta de que esas estrellas son personas y se pusieron a platicar como tal”, afirma.

El también narrador detalla que “un consenso inesperado fue que, para una parte sustancial de los intérpretes, el mejor cantante pop vivo es Luis Miguel. Descubrí que Luis Miguel tiene un club de admiradores de cantantes de ópera. Con esto entendí que aman el canto; creen que existe el buen canto y el mal canto, independientemente de lo que cantes”.

Además, se percató de que “estas figuras del escenario no sólo viven de sus ingresos por cantar, sino de la retroalimentación que les da el público, es como su proteína; y, de pronto, se sentían un poco desnutridos, les faltaba una parte sustancial de su alimentación”.

Quien dirigió diez años la Compañía Nacional de Ópera del INBA destaca que sus entrevistados mostraron preocupación, porque “el ritmo actual de la ópera es frenético, absurdo e insalubre para los cantantes. Cantan demasiado, ensayan. Camarena dijo ‘esto es un bálsamo, pues mi instrumento está pudiendo descansar y yo puedo estar con mi familia’.

“Esta pausa los obligó a reflexionar, a entender, a cuestionarse qué están haciendo. Es un género que vive de la voz, pero en cierto sentido estaba callado. El silencio al que fue sometida la ópera permitió que las voces tuvieran un foro, un eco”, indica .

El autor de las novelas No honrarás a tu padre y Éxtasis, admite que en el mundo de la ópera habitan más hombres que mujeres. “Traté de equilibrar las entrevistas, pero sigue habiendo desigualdad. Si bien la condición de ser mujer y latinoamericana no suele ser un aliado para abrirse paso en la ópera, por la sociedad machista y patriarcal en la que vivimos; creo que el talento es el talento y termina abriéndote paso. Mis entrevistadas son mujeres que han aprendido a sortear obstáculos”.

Confiesa que el paso de la oralidad a la palabra escrita, para confeccionar el libro, “fue un proceso tortuoso, extraño, desconcertante, amargo, pues sentí pesadumbre por los que dejas fuera”.

Kleinburg prepara un segundo volumen, con la UNAM, a partir de las conversaciones que ha realizado, que será “más de reflexiones, de pensamiento, sobre el presente y el futuro de la ópera, cómo la tecnología la ha transformado, su entorno social, los nuevos lenguajes y su relación con el público”. 

TÍTULO: Hablemos de ópera

AUTOR: Gerardo Kleinburg

Editorial: Turner, México 2021; 319 pp.

 





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